Ayuda espiritual y emocional
Ponemos especial énfasis en brindar un ambiente de amistad y familia, donde se pueda ofrecer contención espiritual y emocional.
Desde 1986 acompañamos a jóvenes y adultos en la recuperación de sus adicciones, en un ambiente de amistad, contención y familia.
Nuestra institución surge en 1986 con el propósito de ayudar en la recuperación de jóvenes con problemas de adicción. Los criterios de trabajo aplicados han dado buenos resultados a lo largo de todos estos años, y la experiencia adquirida nos ha permitido crecer y mejorar en el tratamiento de personas que atraviesan esta problemática.
Nuestros operadores son, en su totalidad, jóvenes que se recuperaron de sus adicciones y hoy dan testimonio personal ayudando a quienes llegan buscando una salida.
Un acompañamiento integral que cuida lo emocional, los hábitos de vida y el tiempo de descanso.
Ponemos especial énfasis en brindar un ambiente de amistad y familia, donde se pueda ofrecer contención espiritual y emocional.
Ejercitamos hábitos que ayudan a recuperar conductas de vida relacionadas con el trabajo, los horarios y la higiene.
Después de las tareas del día, se abre un tiempo para actividades recreativas: diálogo, música, deporte y más.
El servicio que brindamos es gratuito. Solo pedimos a los familiares de los internados una colaboración para la cuota alimentaria, siempre dentro de sus posibilidades. No es excluyente.
Nuestra institución no recibe subsidios de organismos oficiales; cubrimos la totalidad de los gastos operativos relacionados con nuestro servicio.
Es muy difícil salir del círculo vicioso sin dejar el contexto de vida. Los años de consumo de drogas o alcohol quiebran la fuerza de voluntad para decir que no a la tentación, y la experiencia confirma que es solo cuestión de tiempo para reincidir.
Por eso consideramos que el aislamiento durante algunos meses resulta indispensable para fortalecerse y poder emprender un nuevo camino.
El consumo sostenido va deteriorando, poco a poco, cada área de la vida.
Relaciones dañadas con la familia y los amigos.
Problemas sociales, legales y laborales que aíslan de manera paulatina.
Años que podrían invertirse en estudio, trabajo, deporte y familia.
Tristeza, desánimo y frustración constantes.
Tarde o temprano el descuido pasa factura al cuerpo.
Si vos o alguien cercano necesita ayuda, comunicate con nosotros. Te escuchamos sin juzgar.